Justicia peruana pide en extradición al expresidente. Habría recibido sobornos por US$ 35 millones.

A través de una publicación en su cuenta de Twitter oficial, el Ministerio Público del Perú (Fiscalía de la Nación) informó que el expresidente Alejandro Toledo Manrique fue arrestado este martes por mandato de extradición, en Estados Unidos, donde se encuentra prófugo.

La detención de Toledo está relacionada con el proceso de extradición que se sigue en su contra desde mayo de 2018, luego de que testigos de la empresa Odebrecht confesaron haber pagado 35 millones de dólares al exmandatario para obtener licitaciones en obras públicas

El Ministerio Público aseguró que Toledo se encuentra «en su primera comparecencia ante las autoridades judiciales norteamericanas». 

El exmandatario fue llevado a comparecer ante las autoridades norteamericanas por primera vez como parte del proceso judicial para que retorne al país, agregó también la institución.

Como se recuerda, Toledo afronta un proceso de extradición en el marco del caso Odebrecht, por el cual enfrenta además una orden de 18 meses de prisión preventiva desde febrero del 2017.

En marzo, el empresario peruano-israelí Josef Maiman firmó un acuerdo de colaboración eficaz con la fiscalía y confirmó que Odebrecht depositó alrededor de US$ 35 millones en sus cuentas como sobornos para el expresidente.

Asimismo, el exrepresentante de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, declaró ante el Equipo Especial Lava Jato que pagó coimas a Alejandro Toledo por los tramos 2 y 3 de la Interoceánica Sur.

Además, según dijo, el exmandatario le pidió, a través de un intermediario, interceder ante otras constructoras para el pago de coimas por el tramo 4 de la misma carretera.

Por otro lado, el Ministerio Público formuló la acusación contra el expresidente por el Caso Ecoteva y pidió 16 años y 8 meses de pena privativa de la libertad.

Según comentó el coordinador del equipo Lava Jato, Rafael Vela, esta acusación facilitaría el proceso de extradición contra Alejandro Toledo.

Hasta la fecha, Toledo –quien gobernó Perú entre 2001 y 2006– era formalmente un “prófugo” de la Justicia peruana, que en febrero de 2017 ordenó su detención preventiva mientras era investigado por los supuestos sobornos que recibió.

Desde ese momento, el exmandatario se refugió en su residencia cerca de la ciudad de San Francisco, sin ocultarse del ojo público pero alejado de las garras de la justicia y beneficiado del lento y minucioso trámite burocrático que requiere un proceso de extradición desde EE. UU.

De hecho, en marzo pasado, Toledo fue arrestado cerca de su domicilio por un caso de embriaguez pública y pasó una noche en el calabozo de una comisaría, un caso que el expresidente calificó de “complot” y negó hasta que las autoridades confirmaron el hecho.

Sin embargo, la detención de este martes sí implica que, finalmente, los trámites de extradición culminaron y que la justicia de EE. UU. asumió, entre otras cosas, que hay causa probable de que Toledo hubiera cometido actos ilícitos reconocidos como tales en su jurisdicción, entre otros aspectos.

El próximo viernes, el mismo tribunal federal de California que ordenó mantener en prisión al exmandatario analizará si el proceso de extradición se continuará con Toledo preso o en libertad bajo fianza.

Lo más probable es que a principios de la próxima semana, otro tribunal analice un pedido de habeas corpus que el expresidente está habilitado a presentar si cree que sus derechos fueron vulnerados.

Luego habrá que esperar una resolución sobre si Toledo regresará a Perú o no que, según valoró el ministro de Justicia de Perú, Vicente Zeballos, tardará “alrededor de un año”.

Fuente: ElTiempo

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